dimecres, 25 de setembre del 2013
dissabte, 7 de setembre del 2013
Frase del dia
El futur no és el que passarà, sinó el que farem
José Luis Borges
José Luis Borges
dijous, 5 de setembre del 2013
Hay que tener un Amante
Muchas
personas tienen un amante y otras quisieran tenerlo. Y también están las que no
lo tienen, o las que lo tenían y lo perdieron. Y son generalmente estas dos
últimas, las que vienen a mi consultorio para decirme que están tristes o que
tienen distintos síntomas como insomnio, falta de voluntad, pesimismo, crisis
de llanto o los más diversos dolores.
Me cuentan
que sus vidas transcurren de manera monótona y sin expectativas, que trabajan
nada más que para subsistir y que no saben en qué ocupar su tiempo libre. En
fin, palabras más, palabras menos, están verdaderamente desesperanzadas.
Antes de
contarme esto ya habían visitado otros consultorios en los que recibieron la
condolencia de un diagnóstico seguro:”Depresión” y la infaltable receta del
antidepresivo de turno.
Entonces, después de que las escucho atentamente, les digo que no
necesitan un antidepresivo; que lo que realmente necesitan, ES
UN AMANTE
Es
increíble ver la expresión de sus ojos cuando reciben mi veredicto. Están las
que piensan: ¡Cómo es posible que un profesional se despache alegremente con
una sugerencia tan poco científica!. Y también están las que escandalizadas se
despiden y no vuelven nunca más
A las que
deciden quedarse y no salen espantadas por el consejo, les doy la siguiente
definición: Amante es: “Lo que nos apasiona”. Lo que ocupa nuestro pensamiento
antes de quedarnos dormidos y es también quien a veces, no nos deja dormir. Nuestro
amante es lo que nos vuelve distraídos frente al entorno. Lo que nos deja saber
que la vida tiene motivación y sentido.
A veces a
nuestro amante lo encontramos en nuestra pareja, en otros casos en alguien que
no es nuestra pareja. También solemos hallarlo en la investigación científica,
en la literatura, en la música, en la política, en el deporte, en el trabajo
cuando es vocacional, en la necesidad de trascender espiritualmente, en la
amistad, en la buena mesa, en el estudio, o en el obsesivo placer de un
hobby…En fin, es “alguien” o “algo” que nos pone de “novio con la vida” y nos
aparta del triste destino de durar.
¿Y qué es
durar? – Durar es tener miedo a vivir. Es dedicarse a espiar como viven los
demás, es tomarse la presión, deambular por consultorios médicos, tomar
remedios multicolores, alejarse de las gratificaciones, observar con decepción
cada nueva arruga que nos devuelve el espejo, cuidarnos del frío, del calor, de
la humedad, del sol y de la lluvia. Durar es postergar la posibilidad de disfrutar
hoy, esgrimiendo el incierto y frágil razonamiento de que quizás podamos
hacerlo mañana.
Por favor
no te empeñes en durar, búscate un amante, se vos también un amante y un
protagonista… de la vida. Pensá que lo trágico no es morir, al fin y al cabo la
muerte tiene buena memoria y nunca se olvidó de nadie.
Lo
trágico, es no animarse a vivir; mientras tanto y sin dudar, búscate un amante…
La
psicología después de estudiar mucho sobre el tema descubrió algo
trascendental:
“Para
estar contento, activo y sentirse feliz, hay que estar de novio con la vida”.
http://brujulacuidador.com/2013/08/04/hay-que-tener-un-amante/
http://brujulacuidador.com/2013/08/04/hay-que-tener-un-amante/
dimarts, 13 d’agost del 2013
Amélie m'a dit...
|
Solitaire, petit nuage rond
Dans le ciel, des formes à l'abandon...
La lumière, l'étincelle qui lui dit
Que la mienne se languit de lui, mais
J'appréhende l'ombre
Qu'il fait sur moi, quand ca n'va pas
Comprendre ses ombres,
L'aider s'il a, confiance en moi
Couper la machine, qui fait la pluie,
changer la vie
Que tout est possible, c'est Amélie, qui me
l'a dit...
Amélie a de l'or à donner
Mélodie de vie, c'est l'odyssée
L'Amélie c'est comme l'amitié
De la poésie au bout des lèvres
Amélie a de l'or à donner
Les mots d'Amélie sont pleins de miel
Amélie câline ou cajolée
Mélodie de vie, ode à la mienne
Solitaire dans mon photomaton
J'suis pas belle, mais c'est à l'unissons
Qu'on s'appelle, qu'on se cherche, on se suit,
mais
Moi je veille. Amélie aussi.
Les lumières de mai
Elles si douces, si farouches
Dessinaient les gestes
Et du rouge, sur ma bouche ...
Mon maître à faire des galipettes
|
Solitaria, pequeña nube redonda
En el cielo, formas de abandono
La luz, la centella que le ha dicho
Que la mía sufre por él, pero
Yo atrapo la sombra
Que él hace sobre mí, cuando estoy mal
Comprender sus sombras
Ayudarle si confía en mí
Romper la máquina que hace la lluvia,
cambiar la vida
Que todo es posible, me lo ha dicho Amélie
Amélie tiene oro para repartir
Melodía de vida, es la odisea
Amélie es como la amistad
De la poesía en la punta de los labios
Amélie tiene oro para repartir
Sus palabras están llenas de miel
Amélie, mimosa o adulada
Melodía de vida, oda a la mía
Solitaria en mi fotomatón
Yo no soy bella, pero no me importa
Porque nos llamamos, nos buscamos, nos
seguimos
Me preocupa. Y a Amélie también.
Las luces de mayo
Tan dulces, tan feroces
Dibujaron los gestos
Y el rojo en mis labios
Mi maestro en fantasías
|
dissabte, 10 d’agost del 2013
divendres, 9 d’agost del 2013
El hombrecito azul
En una ciudad azul,donde todo era azul,debajo de un árbol azul,descansa sobre el césped azul,un hombre azul todo vestido de azul.El hombre azul se desperezó y abrió sus ojos azules al cielo azul.De pronto vió rescostado a su lado a un hombre verde,vestido de verde.El hombre azul, entre sorprendido y asombrado le preguntó:_¿Y usted qué hace aquí?__¿Yo?_contestó el hombre verde_.Me escapé de otro cuento porque allí me aburría
.
Jorge Bucay -Cuenta Conmigo-
Cambiamos, es parte de nosotros, es una capacidad que todos tenemos. Cambios, unos más sustanciales que otros. No en la manera de pensar o de percibir,se van adecuando al medio o situaciones por las que atravesamos.Todas las experiencias que tenemos, sean buenas o malas, nos hacen crecer un poquito más. Nos hacen reflexionar,encontrarnos con nosotros mismos,incluso extrañarnos de lo que nos creíamos que jamás haríamos pero que resulta que somos capaces.Adaptarnos a cualquier situación tirando el muro que quizás no nos dejaba ver el otro lado, ver las cosas desde otro punto de vista.
dimarts, 6 d’agost del 2013
Fills del sol
Som els fills del sol
desperts quan tothom dorm
disposats a obrir camí
quan ningú té res a dir.
Creiem en l’amistat
i en la força de la veritat
abraçant totes les formes
fins i tot quan tanquen portes.
No ens han educat
encara no estem programats
escoltem el nostre cor
ens agradem tal i com som.
No ens fa res parlar
acceptem la nostra identitat
no coneixem la por
perquè no ens sentim mai sols.
Som fills de la vella Babilònia
I obrirem les portes d’un món nou
tot fent camí a la prosperitat
des-de la sinceritat
per aquests que encara no s’han trobat.
Som els fills del mar
que units fem un sol far
anem directes a la llum
fins i tot quan és tot fum.
Hem aprés junts a activar
cadascú la seva part
un dia vàrem descobrir
que el que hi ha fora surt de dins.
Massa temps desconnectats
de la pròpia autenticitat
hem vençut a la foscor
hem descobert el nostre to.
Tu també pots començar
pots caminar al nostre costat
segur que tu hi tens molt a dir
però potser has de fer-te sentir.
Som fills de la vella Babilònia
I obrirem les portes d’un nou món
tot fent camí a la prosperitat
des-de la sinceritat
per aquests que encara no s’han trobat.
Vaig néixer per poder cridar la sort
i escriure les regles del meu propi joc
canto per ser molt a prop de tu
sóc home, dona, nens i sóc com tu.
Des-de la humilitat
fent camí cap allà a on tot és veritat
des-de la sinceritat
per seguir fent passes sempre endavant.
Som fills de la vella Babilònia
I obrirem les portes d’un nou món
tot fent camí a la prosperitat
sentim respecte pels que no s’han trobat.
Vaig néixer per poder cridar la sort
fer les regles del meu propi joc
canto per ser molt a prop de tu
sóc home, dona, nens i sóc com tu.
Vaig néixer per poder cridar la sort
i fer les regles del meu propi joc
canto per ser molt a prop de tu
sóc home, dona, nens i sóc com tu.
Des-de la humilitat
fent camí cap allà a on tot és veritat
des-de la sinceritat
per seguir fent passes sempre endavant.
divendres, 2 d’agost del 2013
La visita de tu vida
Había una vez un señor que estaba haciendo una gira turística por Europa. Al llegar al Reino Unido compro en el aeropuerto una especia de Guía de los castillos de la isla. Algunos tenían días de visita y otros horarios muy estrictos. Pero el más llamativo era el que se presentaba como “La visita de tu vida”.
En las fotos, por lo menos, parecía un castillo ni más ni menos espectacular que otros, pero se lo recomendaba muy especialmente… Se explicaba allí que, por razones que después se comprenderían, las visitas no se pagaban por anticipado, pero era imprescindible pactar anticipadamente una cita, es decir, día y hora. Intrigado por lo diferente de la propuesta, el hombre llamo desde su hotel esa misma tarde y acordó un horario.
Las cosas han sido siempre iguales en el mundo, basta que uno tenga una cita importante, con hora precisa y necesidad de ser puntual para que todo se complique. Esta no fue una excepción y diez minutos mas tarde de la hora pactada el turista llego al palacio. Se presento ante un hombre con falda a cuadros que lo esperaba y que le dio la bienvenida.
-¿Los demás ya pasaron con el guía? - Pregunto, no viendo a ningún otro visitante.
-¿Los demás? – Repregunto el hombre- No. Las visitas son individuales y no tenemos guías que ofrecer.
Sin Hacer mención al horario, le explico un poco de la historia del castillo y le menciono algunas cosas sobre las que debía prestar atención. Las Pinturas en los muros. Las armaduras del altillo. Las maquinas de guerra del salón norte, debajo de la escalera, las catacumbas y la sala de torturas en la mazmorra. Dicho esto, Le dio una cuchara y le pidió que la sostuviera horizontalmente con la parte cóncava hacia el techo.
-¿Y esto? – Pregunto el visitante.
-Nosotros no cobramos un derecho de visita. Para evaluar el costo de su paseo recurrimos a este mecanismo. Cada visitante lleva una cuchara como esta llena hasta el borde de arena fina. Aquí cabe exactamente 100 gramos. Después de recorrer el castillo pesamos la arena que ha quedado en la cuchara y le cobramos una libra por cada gramo que haya perdido… Una manera de evaluar el coste de la limpieza –explico.
-¿Y si no pierdo ni un gramo?.
-Ah, mi querido señor, entonces su visita al castillo será gratuita.
Entre divertido y sorprendido por la propuesta, el hombre vio como el anfitrión colmaba de arena la cuchara y luego comenzó su viaje. Confiando en su pulso, subió las escaleras muy despacio y con la vista fija en la cuchara. Al llegar arriba, a la sala de armaduras, prefirió no entrar porque le pareció que el viento haría volar la arena y decidió bajar cuidadosamente. Al pasar junto al salón que exhibía las maquinas de guerra, debajo de la escalera, se dio cuenta que para verlas con detenimiento era necesario inclinarse forzadamente sosteniéndose de la barandilla. No era peligroso para su integridad, pero hacerlo implicaba la certeza de derramar algo del contenido de su cuchara, así que conformo con mirarlas desde lejos. Otro tanto le pasó con las mas que empinada escalera que conducía a las mazmorras. Por el pasillo de regreso al punto de partida, camino contento hacia el hombre de la falda escocesa que la aguardaba con una balanza. Allí vació el contenido de su cuchara y espero el dictamen del hombre.
-Asombrado, ha perdido menos de medio gramo –anuncio- , lo felicito, tal como usted predijo, esta visita le ha salido gratis.
-Gracias…
-¿Ha disfrutado la visita?-pregunto finalmente el de la recepción.
El turista dudo y por ultimo decidió ser sincero.
-La verdad es que no mucho. Estaba tan ocupado tratando de cuidar de la arena, que no tuve oportunidad de mirar lo que usted me señalo.
-Pero… Que barbaridad!... Mire, voy a hacer una excepción. Le voy a llenar otra vez la cuchara, porque es la norma, pero ahora olvídese de cuanto derrama, faltan 12 minutos para que llegue el próximo visitante. Vaya y regrese antes de que el llegue.
Sin perder tiempo, el hombre tomo la cuchara y corrió hacia el altillo, la llegar allí dio una mirada rápida a lo que había y bajo más que corriendo a las mazmorras llenando las escaleras de arena. No se quedo casi ni un momento porque los minutos pasaban y prácticamente voló hacia el pasaje debajo de la escalera, donde al inclinarse tratando de entrar se le cayo la cuchara y derramo todo el contenido. Miro su reloj, habían pasado 11 minutos. Dejo otra vez sin ver las maquinas y corrió hasta el hombre de la entrada a quien le entrego la cuchara vacía.
-Bueno, esta vez sin arena, pero no se preocupe, tenemos un rato. ¿Qué tal?¿Disfruto la visita?
Otra vez el visitante dudo unos momentos.
-La verdad es que no-contesto por fin-. Estuve tan ocupado en llegar antes que el otro, que perdí toda la arena pero igual no disfrute nada.
El hombre de la falda encendió la pipa y le dijo:
-Hay quienes recorren el castillo de su vida tratando de que no les cueste nada, y no lo pueden disfrutar. Hay otros tan apresurados en llegar pronto, que lo pierden todo sin disfrutarlo. Unos pocos aprenden esta lección y se toman su tiempo para cada recorrido. Descubren y disfrutan cada rincón, cada paso. Saben que no será gratuito, pero entienden que los costes de vivir valen la pena.
Uno de los cuentos de “Cuenta conmigo de Jorge Bucay.”
dimecres, 24 de juliol del 2013
My Way.
And now, the end is here,
and so I face the final curtain. My friend, I´ll say it clear, I´ll state my case, of which I´m certain. I´ve lived a life that´s full, I travelled each and every highway. and more, much more than this, I did it my way. Regrets, I’ve had a few But then again, too few to mention.
I did what I had to do
And saw it through without exemption. I planned each charted course, Each careful step along the byway. And more, much more than this, I did it my way. Yes, there were times, I’m sure you knew, When I bit off More than I could chew. But through it all, When there was doubt, I ate it up and spit it out. I faced it all and I stood tall, And did it my way. I’ve loved, I’ve laughed and cried. I’ve had my fill, my share of losing. And now, as tears subside, I find it all so amusing To think I did all that. And may I say, not in a shy way, ´oh, no, oh, no, not me, I did it my way´. For what is a man, what has he got? If not himself, then he has naught. To say the things he truly feels And not the words of one who kneels. The record shows I took the blows And did it my way. Yes, it was my way. |
Y ahora, el final está aquí,
y me enfrento al último telón. Amigo mío, lo diré sin rodeos, hablaré de mi caso, de lo que estoy seguro. He vivido una vida plena, viajé por todas y cada una de las autopistas. Y más, mucho más que esto, lo hice a mi manera. Arrepentimientos, he tenido unos pocos pero también, demasiado pocos para mencionarlos. Hice lo que tenía que hacer y me alcanzó sin deber nada a nadie Planeé cada ruta cada cuidadoso paso a lo largo del camino. Y más, mucho más que esto, lo hice a mi manera. Sí, hubo veces, estoy seguro de que lo sabías, en las que mordí más de lo que podía masticar. Pero después de todo, cuando hubo duda, me lo comí todo y luego lo escupí. Me enfrenté a todo y me mantuve recto, y lo hice a mi manera. He amado, he reído y llorado. Estuve harto, mi parte de fracaso. Y ahora, que las lágrimas ceden, encuentro todo aquello tan entretenido Pensar que hice todo eso. Y permíteme que lo diga, sin timidez, oh, no, oh, no, no yo, yo lo hice a mi manera. Por qué se es un hombre, ¿por lo que tiene? Si no es él mismo, entonces no tiene nada. Decir las cosas que realmente siente y no las palabras de alguien que se arrodilla. Mi historia muestra que encajé los golpes y lo hice a mi manera. Sí, fue a mi manera. |
divendres, 19 de juliol del 2013
Article recomanat: Los siete pecados capitales de las empresas
Ira, soberbia, envidia, pereza, gula, lujuria y
avaricia. Son los siete pecados capitales y, según el coach Manel Reyes, todos y cada uno de ellos están en el día a día de las
empresas de nuestro país. El autor acaba de publicar el libro Los
7 pecados capitales de las empresas, una historia basada en una simple conversación
entre un vigilante de seguridad y un directivo de un centro de trabajo, y que
al autor utiliza para desgranar todos los errores que, a su juicio, cometen la
mayoría de las empresas de nuestro país. Reyes cree que estas empresas también
tienen alma, y en el momento en que esta alma se pierde las cosas empiezan a ir
mal. A pesar del tono reivindicativo y ácido de la historia, el coach se define como una persona tremendamente positiva y que cree
en las personas: “He escogido un punto de vista provocador y crítico para
despertar conciencias. Por ello he atacado fuerte, nada más”. Reyes,
especialista en coaching ejecutivo, reconoce que “hay empresas que funcionan y directivos que lo
están haciendo muy bien, y que lo único que necesitan es un poco de
orientación”.
-¿Qué afecta más a la economía actual de las empresas, la crisis económica o la de valores?
-Es evidente que en este momento estamos pasando por una crisis económica bestial, pero también hay una crisis de valores que no podemos negar. Detrás de cada una de las crisis económicas que hemos sufrido a lo largo de toda la historia siempre hay el mismo pecado: la avaricia. Siempre hay gente que ha obtenido más cosas a costa de los demás, y sin ningún tipo de empatía con el resto de la humanidad.
-¿Cuál de las dos crisis llegó con antelación?
-Podría ser la de valores, tranquilamente. Para que una persona llegue al nivel de que no se le caiga la cara de vergüenza por el hecho de haber robado los ahorros a unos pensionistas hay que tener un problema muy grave de valores y de principios.
-Normalmente, asociamos el alma a las personas. Usted va más allá y asegura que cualquier empresa tiene alma…
-Todo aquello que nos hace sentir tiene alma. Un símbolo, por ejemplo. Una canción. Es una interpretación muy personal que no tiene nada que ver con la definición del alma de la antigua filosofía griega. ¡El pico del Everest tiene alma! ¡El Camp Nou!
-¿Cuándo empieza una empresa a perder su alma?
-Cuando se deja de cooperar y se empieza a competir, cuando nos da igual el punto de vista de los demás, cuando los directivos sólo dicen a su gente lo que tienen que hacer y cómo hacerlo, cuando la gente se robotiza y se queda sin ganas. En definitiva, cuando alguien no se levanta contento para ir a trabajar en una empresa que le puede realizar mucho más como individuo.
-¿Todas las empresas caen en alguno de los siete pecados capitales?
-Todas. Una empresa en conjunto los va a tener todos, y cada persona en particular tendrá algunos de ellos.
-¿Hay alguno de los siete que destaca por encima de los demás?
-El que más destaca es el de la envidia. Aquel punto en el que nos convertimos en personas incapaces de valorar positivamente a los demás. Te cito una frase textual con la que todos deberíamos convivir: “Qué bien que sepas más que yo de algo porque así voy a aprender mucho a tu lado”.
-Aprender a admirar a los demás…
-Eso es. No hay que odiar a nadie por el hecho de que sepa más que nosotros sobre algo, y verle como un aliado en lugar de verle como un competidor. Este es el pecado más normalizado dentro de una empresa.
-No va a ser fácil erradicarlo.
-Una empresa tendría que hablar de competidores de puertas afuera, pero de cooperadores hacia dentro. Tenemos el ejemplo reciente y actual del éxito de los cocineros catalanes: cada uno de ellos tiene su propio estilo, pero todos se ayudan.
-¿Debemos replantearnos el significado de palabras como éxito o triunfador?
-La palabra triunfador ha estado muy prostituida en los últimos años. Es una palabra que ha incluido el éxito a cualquier precio, y eso no es así. La palabra éxito también ha estado muy magnificada por la literatura, pero debería tener un significado muy personal. El éxito no tiene porque ser necesariamente lograr aquello que me acerca a la fama, al dinero o al poder. El éxito puede ser tener un trabajo que me permita ir a buscar a mis hijos al colegio cada tarde.
-¿Es posible, en tiempos de crisis, encontrar el equilibrio entre la viabilidad económica de una empresa y su dignidad?
-No sólo creo que sea posible sino que es la única manera de que una empresa acabe saliendo de la crisis. Es un equilibrio necesario que, por desgracia, muchas empresas no saben ver, hasta el punto que acaban hundidas en su propia crisis. Cuando el trabajador no se siente bien en una empresa acaba dando una versión muy mediocre de sí mismo. Yo daré lo mejor de mí si sé que mi jefe espera lo mejor de mí, si el jefe presiona constantemente, corrige lo que hago mal y nunca dice lo que hago bien, sólo mostraré mediocridad. El problema es que al final caes en la falsa creencia de que, a pesar de dar mi versión más mediocre, piensas que lo estás dando todo.
-Puede ser que algunos directivos ya les vaya bien que sus trabajadores den su versión más mediocre…
-A un mal jefe sí que le irá bien porque no le van a hacer sombra. Tampoco sufrirá por si ese trabajador demuestra que en algunas cosas es mejor que él.
-¿Un directivo tiene que ser sinónimo de líder?
-Ojalá. Debería serlo, lo que pasa es que realmente no lo es por una razón de quien otorga este rol. El rol directivo lo atorga la jerarquía, pero el lideraje te lo tiene que dar tu equipo, que es quien decide si eres un referente para ellos o no.
-Para empezar, deberá dar ejemplo.
-El primer principio de cualquier líder es justamente predicar con el ejemplo. Los directivos abren la veda al comportamiento de los demás.
-¿Prescindir de capital humano es una jugada necesaria en momentos de crisis o es una jugada perversa?
-Si el número de personas que las empresas amortizan es el necesario para mantener la viabilidad de los demás es una jugada necesaria. Si se aprovecha la coyuntura de crisis para poner miedo en el cuerpo de los trabajadores y despachar a más gente de la cuenta, es una jugada muy perversa.
-¿Diría que la estrategia del miedo está funcionando?
-La táctica del miedo en las empresas ha funcionado siempre para alcanzar un nivel de mediocridad. El miedo inhibe la pasión, la iniciativa, la responsabilidad, el talento, etc. Como directivo puedes lograr el respeto de tu gente de dos maneras: conseguir que la gente te respete porque te admira, o porque te tenga miedo. Al final, es una elección personal. ¿Por qué quieres que la gente te respete? ¿Por admiración o por miedo?
-Usted está acostumbrado a tratar con equipos directivos. ¿Viven apartados de lo que sucede con el resto de trabajadores o se les ha demonizado banalmente?
-Con este libro he tenido un tono crítico y muy provocador, pero realmente hay que decir que hay muchos directivos que hacen bien su trabajo y que es el propio equipo el que lo distancia.
-¿Es posible que un directivo tenga amistad con sus trabajadores?
-Perfectamente. No es necesario ser amigo de tus colaboradores para trabajar bien, pero si lo eres no debería pasar nada.
-¿Los sueldos de los directivos están justificados?
-(Ríe). Depende de las empresas y entidades. Tenemos ejemplos flagrantes y socialmente vergonzosos de sueldos de directivos que no están justificados.
-¿Motivar a un trabajador va más allá de su sueldo?
-Tener un trabajador motivado no quiere decir pagarle más. Tener a un trabajador motivado depende de muchísimas cosas, y el sueldo es uno de los componentes, está claro, por no es el único. Hay componentes de motivación intrínseca, que tienen que ver con la propia actividad interna, y otros contributivos que son básicos. Te pongo un ejemplo: la percepción de injusticia, es decir que hayas hecho algo bien y que nadie te lo haya dicho, activa las misma áreas del cerebro que se activan si tienes necesidad de comer y no tienes para ello.
-¿Cree que es habitual que un trabajador se sienta importante dentro de su empresa?
- Lo habitual es lo contrario. Cuando imparto los cursos hay mucha gente que se sorprende cuando afirmo que la frase más importante que se pueden llevar de una sesión de coaching es “hazle sentir importante”. Toda conducta que logre no romper con este principio será bienvenida. ¿Cuál es el problema? Que pecamos mucho. Cuando hablo del pecado de la pereza hago referencia a dos sensaciones: abandono y provisionalidad. Abandono es la sensación de ser un número en una empresa y de despersonalización absoluta. Provisionalidad es la sensación de ser una pieza fácilmente prescindible y sustituible por otra.
-¿Es realista la convicción social de que para ser directivo hay que tener pocos escrúpulos?
-Ni mucho menos. Un directivo tiene que ser alguien con muchos escrúpulos, tremendamente humano, con una inteligencia emocional muy fuerte y muy dialogante. Esta es la única manera de sacar lo mejor de las personas. ¿Cuál es la paradoja? Que en la silla más alta las grandes empresas de este país hay siempre un gran dictador.
-¿Las empresas escogen a sus directivos por valía, amiguismo o por proximidad a la figura de ese gran dictador?
-Pueden pasar muchas cosas. Hay un principio conocido como Peter, que dice así: “todo el mundo en una organización escala hasta el nivel máximo de su incompetencia”. Es una frase simpática que, por desgracia, es bastante real. En el fondo dependerá de la organización y de lo que quiere impregnar a su empresa el responsable de esa organización. Es cierto que en España, y más en determinadas regiones autonómicas, funciona mucho el amiguismo o el hecho de ser sobrino o hijo de alguien, por ejemplo.
-¿Las broncas logran motivar a alguien?
-No. Se puede censurar el comportamiento de alguien que no ha actuado bien y hacerlo de forma motivadora. La bronca siempre ha estado asociada a la agresividad, a la ira y al hecho de que alguien tiene que sufrir por el hecho de hacer algo que no es correcto. La bronca o la censura tendrían que buscar un objetivo: lograr el compromiso de que esa persona no lo volverá a hacer. El problema es que muchas veces la gente no llega a este compromiso porque está a la defensiva desde el principio. El error que cometemos cuando censuramos es que mezclamos a la persona en su sentido más global con el hecho concreto. Uno de los principios de la censura es el que reza “censura al hecho, nunca a la persona”.
-¿Las empresas continúan siendo machistas o la tendencia empieza a cambiar?
-Me gustaría pensar que esto está cambiando, pero creo que tenemos un largo recorrido por delante. En este momento, las empresas siguen siendo mayoritariamente machistas, sólo hay que ver sus comités de dirección.
-¿Al hombre le preocupa que la mujer lo sepa hacer mejor que él en un empresa?
Estoy convencido. En mis sesiones tengo colectivos mixtos y siempre observo que las mujeres se muestran emocionalmente más inteligentes que los hombres y absolutamente más disciplinadas. El mundo del futuro será de las mujeres. Hay un poder masculino que se ha perpetuado porque los hombres se aferran a él y no lo quieren perder, y mostrar que las mujeres les pueden superar en muchísimas cosas.
-¿La crisis económica es una oportunidad para que los directivos se dejen aconsejar y acaben cambiando los valores de sus empresas, o todavía no estamos preparados para asistir a esta mutación?
-Afortunadamente creo que cada vez hay más concienciación sobre ello, de que necesitamos ayuda y nos tenemos que entrenar. Ser directivo de una empresa es como ser un deportista de élite: hay que entrenar y esforzarse diariamente.
-¿Las empresas se muestran receptivas a la hora de escuchar los consejos que expone en el libro o que me está explicando a mí en esta entrevista?
-Sí, no lo dudes. Lo que sucede es que, ahora mismo, a todo esto se nos ha unido una coyuntura económica determinada que hace que las empresas tengan que buscar el equilibrio en estas grandes inversiones que proponemos.
http://www.lavanguardia.com/vida/20130718/54377591335/envidia-pecado-normalizado-empresas.html#ixzz2ZSymRxo6
-¿Qué afecta más a la economía actual de las empresas, la crisis económica o la de valores?
-Es evidente que en este momento estamos pasando por una crisis económica bestial, pero también hay una crisis de valores que no podemos negar. Detrás de cada una de las crisis económicas que hemos sufrido a lo largo de toda la historia siempre hay el mismo pecado: la avaricia. Siempre hay gente que ha obtenido más cosas a costa de los demás, y sin ningún tipo de empatía con el resto de la humanidad.
-¿Cuál de las dos crisis llegó con antelación?
-Podría ser la de valores, tranquilamente. Para que una persona llegue al nivel de que no se le caiga la cara de vergüenza por el hecho de haber robado los ahorros a unos pensionistas hay que tener un problema muy grave de valores y de principios.
-Normalmente, asociamos el alma a las personas. Usted va más allá y asegura que cualquier empresa tiene alma…
-Todo aquello que nos hace sentir tiene alma. Un símbolo, por ejemplo. Una canción. Es una interpretación muy personal que no tiene nada que ver con la definición del alma de la antigua filosofía griega. ¡El pico del Everest tiene alma! ¡El Camp Nou!
-¿Cuándo empieza una empresa a perder su alma?
-Cuando se deja de cooperar y se empieza a competir, cuando nos da igual el punto de vista de los demás, cuando los directivos sólo dicen a su gente lo que tienen que hacer y cómo hacerlo, cuando la gente se robotiza y se queda sin ganas. En definitiva, cuando alguien no se levanta contento para ir a trabajar en una empresa que le puede realizar mucho más como individuo.
-¿Todas las empresas caen en alguno de los siete pecados capitales?
-Todas. Una empresa en conjunto los va a tener todos, y cada persona en particular tendrá algunos de ellos.
-¿Hay alguno de los siete que destaca por encima de los demás?
-El que más destaca es el de la envidia. Aquel punto en el que nos convertimos en personas incapaces de valorar positivamente a los demás. Te cito una frase textual con la que todos deberíamos convivir: “Qué bien que sepas más que yo de algo porque así voy a aprender mucho a tu lado”.
-Aprender a admirar a los demás…
-Eso es. No hay que odiar a nadie por el hecho de que sepa más que nosotros sobre algo, y verle como un aliado en lugar de verle como un competidor. Este es el pecado más normalizado dentro de una empresa.
-No va a ser fácil erradicarlo.
-Una empresa tendría que hablar de competidores de puertas afuera, pero de cooperadores hacia dentro. Tenemos el ejemplo reciente y actual del éxito de los cocineros catalanes: cada uno de ellos tiene su propio estilo, pero todos se ayudan.
-¿Debemos replantearnos el significado de palabras como éxito o triunfador?
-La palabra triunfador ha estado muy prostituida en los últimos años. Es una palabra que ha incluido el éxito a cualquier precio, y eso no es así. La palabra éxito también ha estado muy magnificada por la literatura, pero debería tener un significado muy personal. El éxito no tiene porque ser necesariamente lograr aquello que me acerca a la fama, al dinero o al poder. El éxito puede ser tener un trabajo que me permita ir a buscar a mis hijos al colegio cada tarde.
-¿Es posible, en tiempos de crisis, encontrar el equilibrio entre la viabilidad económica de una empresa y su dignidad?
-No sólo creo que sea posible sino que es la única manera de que una empresa acabe saliendo de la crisis. Es un equilibrio necesario que, por desgracia, muchas empresas no saben ver, hasta el punto que acaban hundidas en su propia crisis. Cuando el trabajador no se siente bien en una empresa acaba dando una versión muy mediocre de sí mismo. Yo daré lo mejor de mí si sé que mi jefe espera lo mejor de mí, si el jefe presiona constantemente, corrige lo que hago mal y nunca dice lo que hago bien, sólo mostraré mediocridad. El problema es que al final caes en la falsa creencia de que, a pesar de dar mi versión más mediocre, piensas que lo estás dando todo.
-Puede ser que algunos directivos ya les vaya bien que sus trabajadores den su versión más mediocre…
-A un mal jefe sí que le irá bien porque no le van a hacer sombra. Tampoco sufrirá por si ese trabajador demuestra que en algunas cosas es mejor que él.
-¿Un directivo tiene que ser sinónimo de líder?
-Ojalá. Debería serlo, lo que pasa es que realmente no lo es por una razón de quien otorga este rol. El rol directivo lo atorga la jerarquía, pero el lideraje te lo tiene que dar tu equipo, que es quien decide si eres un referente para ellos o no.
-Para empezar, deberá dar ejemplo.
-El primer principio de cualquier líder es justamente predicar con el ejemplo. Los directivos abren la veda al comportamiento de los demás.
-¿Prescindir de capital humano es una jugada necesaria en momentos de crisis o es una jugada perversa?
-Si el número de personas que las empresas amortizan es el necesario para mantener la viabilidad de los demás es una jugada necesaria. Si se aprovecha la coyuntura de crisis para poner miedo en el cuerpo de los trabajadores y despachar a más gente de la cuenta, es una jugada muy perversa.
-¿Diría que la estrategia del miedo está funcionando?
-La táctica del miedo en las empresas ha funcionado siempre para alcanzar un nivel de mediocridad. El miedo inhibe la pasión, la iniciativa, la responsabilidad, el talento, etc. Como directivo puedes lograr el respeto de tu gente de dos maneras: conseguir que la gente te respete porque te admira, o porque te tenga miedo. Al final, es una elección personal. ¿Por qué quieres que la gente te respete? ¿Por admiración o por miedo?
-Usted está acostumbrado a tratar con equipos directivos. ¿Viven apartados de lo que sucede con el resto de trabajadores o se les ha demonizado banalmente?
-Con este libro he tenido un tono crítico y muy provocador, pero realmente hay que decir que hay muchos directivos que hacen bien su trabajo y que es el propio equipo el que lo distancia.
-¿Es posible que un directivo tenga amistad con sus trabajadores?
-Perfectamente. No es necesario ser amigo de tus colaboradores para trabajar bien, pero si lo eres no debería pasar nada.
-¿Los sueldos de los directivos están justificados?
-(Ríe). Depende de las empresas y entidades. Tenemos ejemplos flagrantes y socialmente vergonzosos de sueldos de directivos que no están justificados.
-¿Motivar a un trabajador va más allá de su sueldo?
-Tener un trabajador motivado no quiere decir pagarle más. Tener a un trabajador motivado depende de muchísimas cosas, y el sueldo es uno de los componentes, está claro, por no es el único. Hay componentes de motivación intrínseca, que tienen que ver con la propia actividad interna, y otros contributivos que son básicos. Te pongo un ejemplo: la percepción de injusticia, es decir que hayas hecho algo bien y que nadie te lo haya dicho, activa las misma áreas del cerebro que se activan si tienes necesidad de comer y no tienes para ello.
-¿Cree que es habitual que un trabajador se sienta importante dentro de su empresa?
- Lo habitual es lo contrario. Cuando imparto los cursos hay mucha gente que se sorprende cuando afirmo que la frase más importante que se pueden llevar de una sesión de coaching es “hazle sentir importante”. Toda conducta que logre no romper con este principio será bienvenida. ¿Cuál es el problema? Que pecamos mucho. Cuando hablo del pecado de la pereza hago referencia a dos sensaciones: abandono y provisionalidad. Abandono es la sensación de ser un número en una empresa y de despersonalización absoluta. Provisionalidad es la sensación de ser una pieza fácilmente prescindible y sustituible por otra.
-¿Es realista la convicción social de que para ser directivo hay que tener pocos escrúpulos?
-Ni mucho menos. Un directivo tiene que ser alguien con muchos escrúpulos, tremendamente humano, con una inteligencia emocional muy fuerte y muy dialogante. Esta es la única manera de sacar lo mejor de las personas. ¿Cuál es la paradoja? Que en la silla más alta las grandes empresas de este país hay siempre un gran dictador.
-¿Las empresas escogen a sus directivos por valía, amiguismo o por proximidad a la figura de ese gran dictador?
-Pueden pasar muchas cosas. Hay un principio conocido como Peter, que dice así: “todo el mundo en una organización escala hasta el nivel máximo de su incompetencia”. Es una frase simpática que, por desgracia, es bastante real. En el fondo dependerá de la organización y de lo que quiere impregnar a su empresa el responsable de esa organización. Es cierto que en España, y más en determinadas regiones autonómicas, funciona mucho el amiguismo o el hecho de ser sobrino o hijo de alguien, por ejemplo.
-¿Las broncas logran motivar a alguien?
-No. Se puede censurar el comportamiento de alguien que no ha actuado bien y hacerlo de forma motivadora. La bronca siempre ha estado asociada a la agresividad, a la ira y al hecho de que alguien tiene que sufrir por el hecho de hacer algo que no es correcto. La bronca o la censura tendrían que buscar un objetivo: lograr el compromiso de que esa persona no lo volverá a hacer. El problema es que muchas veces la gente no llega a este compromiso porque está a la defensiva desde el principio. El error que cometemos cuando censuramos es que mezclamos a la persona en su sentido más global con el hecho concreto. Uno de los principios de la censura es el que reza “censura al hecho, nunca a la persona”.
-¿Las empresas continúan siendo machistas o la tendencia empieza a cambiar?
-Me gustaría pensar que esto está cambiando, pero creo que tenemos un largo recorrido por delante. En este momento, las empresas siguen siendo mayoritariamente machistas, sólo hay que ver sus comités de dirección.
-¿Al hombre le preocupa que la mujer lo sepa hacer mejor que él en un empresa?
Estoy convencido. En mis sesiones tengo colectivos mixtos y siempre observo que las mujeres se muestran emocionalmente más inteligentes que los hombres y absolutamente más disciplinadas. El mundo del futuro será de las mujeres. Hay un poder masculino que se ha perpetuado porque los hombres se aferran a él y no lo quieren perder, y mostrar que las mujeres les pueden superar en muchísimas cosas.
-¿La crisis económica es una oportunidad para que los directivos se dejen aconsejar y acaben cambiando los valores de sus empresas, o todavía no estamos preparados para asistir a esta mutación?
-Afortunadamente creo que cada vez hay más concienciación sobre ello, de que necesitamos ayuda y nos tenemos que entrenar. Ser directivo de una empresa es como ser un deportista de élite: hay que entrenar y esforzarse diariamente.
-¿Las empresas se muestran receptivas a la hora de escuchar los consejos que expone en el libro o que me está explicando a mí en esta entrevista?
-Sí, no lo dudes. Lo que sucede es que, ahora mismo, a todo esto se nos ha unido una coyuntura económica determinada que hace que las empresas tengan que buscar el equilibrio en estas grandes inversiones que proponemos.
http://www.lavanguardia.com/vida/20130718/54377591335/envidia-pecado-normalizado-empresas.html#ixzz2ZSymRxo6
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